Transportistas cuestionan reacción tardía del Gobierno por crisis en Pisiga-Colchane

El presidente de la Cámara Departamental de Transporte de Oruro, Jorge Gutiérrez, afirma que las autoridades conocían con anticipación la reducción de horarios en la frontera con Chile, pero actuaron cuando el problema ya provocaba filas de hasta 500 camiones, multas y retrasos en el comercio exterior.

El presidente de la Cámara Departamental de Transporte de Oruro, Jorge Gutiérrez, cuestionó la reacción del Gobierno frente a la reducción del horario de atención en los complejos fronterizos de Pisiga y Colchane, y aseguró que las autoridades esperaron «hasta el último momento» para gestionar una solución, pese a que la decisión chilena había sido comunicada con anticipación.

Durante una entrevista en el programa Influyentes de EL DEBER, el dirigente explicó que desde el 2 de julio el paso fronterizo opera únicamente entre las 08:00 y las 20:00, situación que volvió a generar extensas filas de camiones y largas demoras para el transporte internacional. Según el sector, alrededor de 500 vehículos permanecen a la espera de cruzar la frontera.

Gutiérrez señaló que Chile adoptó la medida durante el periodo de los más de 50 días de bloqueos en Bolivia, cuando el flujo de transporte disminuyó considerablemente. Sin embargo, sostuvo que una vez levantadas las protestas el movimiento de carga volvió a incrementarse debido a la necesidad de retirar mercancías acumuladas en los puertos chilenos.

«Necesitamos sacar nuestros productos e ingresar las cargas de importación. El perjuicio no es solamente para el transporte; afecta a toda Bolivia», afirmó.

El dirigente advirtió que las consecuencias ya se reflejan en mayores costos logísticos. Explicó que el transporte internacional trabaja con plazos establecidos y que las demoras generan multas por sobreestadía, especialmente en el movimiento de contenedores.

«Si no pagas las multas, no te descargan el contenedor, ni lo liberan. Esa es nuestra gran preocupación», señaló al recordar que durante la anterior administración ambos países habían acordado operar bajo el sistema 24/7, con atención permanente en la frontera.

Gutiérrez fue especialmente crítico con la respuesta de las autoridades bolivianas. Afirmó que el sector informó con anticipación sobre la restricción horaria, pero las gestiones comenzaron cuando el problema ya estaba instalado.

«El Gobierno espera hasta el último momento o hasta que el sector reaccione. Eso no es bueno. Chile anunció esta medida con más de una semana de anticipación, nosotros la comunicamos, pero lamentablemente dejaron que el problema empeore antes de actuar», sostuvo./El Deber


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