Las constantes y largas filas de vehículos de transporte pesado en las estaciones de servicio de Tarija no se deben a un recorte en el suministro local, sino a un «efecto colateral» provocado por la crítica escasez de combustible que azota al vecino departamento de Potosí. Así lo confirmó Moisés Hidalgo, presidente de ASOSUR quien señaló que la falta de carburante en el sur potosino ha terminado por colapsar los surtidores tarijeños debido a una sobredemanda externa.
Según se detalló, poblaciones fronterizas y turísticas como Villazón, Tupiza y Uyuni sufren de desabastecimiento de diésel desde hace casi un mes. Ante este panorama, los transportistas que cubren estas rutas se ven obligados a desviar su abastecimiento hacia Tarija. Allí llenan sus tanques a su máxima capacidad para asegurar el viaje de ida y vuelta a sus destinos, evitando quedar varados en las carreteras potosinas.
La situación resulta paradójica para Tarija. A pesar de que los volúmenes de distribución en el departamento no han disminuido e incluso se registra un incremento de entre el 10% y el 15% en los despachos a las estaciones de servicio, la oferta resulta insuficiente frente a la masiva llegada de transportistas de otras regiones.
En las provincias tarijeñas el panorama es mixto. Mientras que la región del Chaco y el municipio de Bermejo reportan relativa normalidad, en Entre Ríos persiste la tensión: el diésel se entrega una vez a la semana y, debido a la alta demanda del sector agrícola, el cupo suele agotarse en apenas uno o dos días, dejando desprotegidos a los productores locales.

Deja una respuesta