En el marco del Día Internacional del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), familias y activistas se movilizaron en la plaza principal de Tarija para visibilizar las profundas falencias del sistema educativo y legal boliviano respecto a esta condición. Mario Fernández, representante del sector, denunció públicamente que las autoridades locales mantienen una deuda histórica con los niños y adolescentes que la padecen, al no existir políticas de inclusión claras ni normativas específicas que los amparen.
El panorama en el ámbito escolar es alarmante. Según datos distritales expuestos durante la jornada, se han registrado alrededor de 200 denuncias por discriminación y exclusión de estudiantes con TDAH en diversas unidades educativas. Fernández explicó que muchos profesores carecen de la preparación necesaria y de la voluntad para implementar adaptaciones curriculares, optando por aislar o sugerir el traslado de los menores a centros especiales, espacios que a su vez rechazan a los niños debido a que el TDAH no califica formalmente para obtener un carnet de discapacidad en el país.
Los manifestantes instaron a la Asamblea Departamental y al Concejo Municipal a legislar con urgencia en favor de este sector. La falta de reconocimiento legal deja a las familias sin soporte institucional frente a una condición que requiere atención y comprensión diaria. El color naranja tiñó la movilización como un recordatorio de que la neurodiversidad necesita empatía y herramientas de integración reales, no exclusión.

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