La activista Carmen Rosa Valencia, encendió las alarmas tras constatar una alarmante realidad en la nueva terminal de buses de Tarija. Personas inescrupulosas están enviando cachorros de raza desde el interior del país, específicamente desde Cochabamba, Santa Cruz y La Paz, embalados de forma precaria en cajas de cartón para ser comercializados ilegalmente en la región.
»La gente no entiende: los animales no son carga ni encomiendas», reclamó Valencia visiblemente afectada, quien junto a otros activistas ha intensificado los patrullajes. Las pésimas condiciones del traslado atentan directamente contra el bienestar de los seres sintientes y violan las normativas vigentes del transporte terrestre reguladas por la ATT, las cuales prohíben estrictamente el envío de fauna doméstica de esta manera. Además de los perros de raza, el problema se agrava en temporada de vacaciones, cuando incrementa el flujo de animales silvestres como tortugas, cotorras y lagartos.
A pesar de los esfuerzos conjuntos con la Policía Forestal y de Medio Ambiente (POFOMA), la activista lamentó la falta de celeridad y respuestas prontas por parte de las instancias gubernamentales responsables de sancionar estos delitos. Los defensores de los animales anunciaron que continuarán firmes con las inspecciones y los controles en la terminal de buses para frenar este cruel e ilegal modelo de comercialización que cosifica la vida silvestre y doméstica.

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