Las filas por gasolina comienzan a reducirse después de semanas de incertidumbre. En Santa Cruz, el ingreso de un convoy ferroviario permitió reforzar el abastecimiento y, en La Paz, la espera en las estaciones de servicio empezó a disminuir. Sin embargo, el combustible que mueve la producción sigue siendo insuficiente. El diésel continúa como el principal cuello de botella para la economía boliviana y amenaza con trasladar sus efectos al abastecimiento de alimentos.
YPFB sostiene que el suministro ingresó en una etapa de recuperación gracias a mayores volúmenes de importación y al restablecimiento gradual de la logística, afectada durante más de un mes por los bloqueos. En Santa Cruz, el transporte ferroviario permitió acelerar la descarga de gasolina y aliviar la presión sobre los surtidores. La estatal asegura que el abastecimiento tenderá a normalizarse durante esta semana.
Pero la recuperación todavía no alcanza al diésel. En Santa Cruz persisten las filas de camiones y maquinaria agrícola en busca del combustible que mueve el transporte pesado, la cosecha y la siembra. Aunque YPFB afirma que la escasez está siendo superada paulatinamente, el abastecimiento sigue siendo insuficiente para atender la demanda del sector productivo. El Deber

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