La situación judicial de Sebastián Marset dio un giro que podría marcar el resto de su vida. La Fiscalía Federal de Estados Unidos presentó una segunda acusación formal contra el capo narco uruguayo, incorporando dos de los delitos más graves previstos en la legislación penal estadounidense: conspiración para cometer narcoterrorismo y conspiración para traficar cocaína por vía marítima bajo jurisdicción de ese país. Si ambas acusaciones prosperan, el presunto jefe del denominado Primer Cártel Uruguayo podría recibir una condena a cadena perpetua en una prisión federal norteamericana.
La nueva imputación fue revelada por la organización internacional Organized Crime and Corruption Reporting Project (Occrp) y, de ser cierta, representa un endurecimiento sustancial del caso que tramita la Corte Federal del Distrito Este de Virginia, donde inicialmente Marset enfrentaba únicamente cargos relacionados con lavado de dinero, por los que enfrentaba como máximo 20 años tras las rejas.
El primero de los nuevos cargos corresponde a conspiración para cometer narcoterrorismo, tipificado en el Título 21 del Código de los Estados Unidos, Sección 960 a, norma aprobada para sancionar a quienes participan en operaciones internacionales de narcotráfico, proporcionando apoyo material a organizaciones vinculadas con actividades terroristas. La disposición establece como pena máxima la cadena perpetua, además de multas millonarias. El Deber

Deja una respuesta